La inflación subyacente de EE. UU. sube un 0,3% en agosto, impulsada por los servicios "supercore"
El IPC de agosto cayó como un jarro de agua fría para quienes confiaban en que la inflación se estuviera desvaneciendo sin hacer ruido. La inflación subyacente avanzó un 0,3% mensual, por encima del 0,2% que esperaba el consenso. El responsable fue el de siempre: los servicios "supercore", el tramo más obstinado que no termina de alinearse con los objetivos de la Reserva Federal.
Los servicios "supercore", que excluyen energía y vivienda dentro del componente de servicios, repuntaron un 0,5% en agosto. Es más del doble del 0,2% registrado el mes anterior. Para un indicador que la Fed sigue de cerca, esta aceleración va justo en la dirección contraria a lo que querían ver los responsables de política monetaria antes de su reunión del 15-16 de septiembre.
Qué mide el "supercore" y por qué importa
La Fed presta especial atención al "supercore" porque funciona, en la práctica, como un termómetro de la tensión del mercado laboral. Servicios como la atención médica, las tarifas aéreas y las comidas en restaurantes son intensivos en mano de obra. Cuando los salarios se mantienen elevados, estos precios suelen acompañar. Un avance mensual del 0,5% en esta categoría sugiere que las presiones salariales subyacentes no se han enfriado lo suficiente como para devolver la inflación de forma sostenida al objetivo del 2%.
El IPC general subió un 0,4% mensual y un 3,4% interanual. La cifra coincidió con las previsiones, pero el detalle fue menos tranquilizador. La inflación de bienes se ha moderado. Los costes de la vivienda empiezan a dar señales de enfriamiento. Aun así, el "supercore" sigue empujando al alza el IPC subyacente.
La apuesta por una subida de tipos gana fuerza
Antes de publicarse el dato de agosto, las probabilidades implícitas en el mercado de una subida de tipos en la reunión de septiembre rondaban el 70%. En cuestión de horas, escalaron hasta cerca del 90%. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha señalado su disposición a actuar si la inflación se mantiene elevada. Con las cifras de agosto, el comité se quedó con poco margen para defender una postura de espera.
El informe llegó además tras un Índice de Precios de Producción más alto de lo previsto y un repunte del petróleo, un trío de señales inflacionistas difícil de despachar como simple ruido.
La persistencia del "supercore" por encima de los niveles previos a la pandemia ha sido un tema recurrente a lo largo de 2026. La Fed de San Francisco ha destacado específicamente esta partida como una de las claves de por qué la inflación global está resultando tan difícil de controlar. A modo de referencia, si un avance mensual del 0,5% en servicios "supercore" se mantuviera, la tasa anualizada se situaría en torno al 6%, el triple del objetivo de la Fed.
Qué vigilar a partir de ahora
Más allá de la propia reunión, conviene seguir de cerca las categorías de servicios como las tarifas aéreas, la atención médica y la restauración. Estos tres subcomponentes han aportado de forma persistente a la fortaleza del "supercore". Las tarifas aéreas, en particular, suelen ser volátiles, por lo que un repunte de un solo mes no necesariamente marca tendencia. La inflación sanitaria, en cambio, tiende a ser más rígida, condicionada por los ciclos de costes de los seguros y por la fijación de precios hospitalarios, que se ajusta lentamente.