El Tesoro de EE. UU. plantea un marco híbrido para regular las stablecoins con umbral de 10.000 millones de dólares

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio un paso clave para poner en marcha la legislación sobre stablecoins al publicar su primer borrador de norma bajo la GENIUS Act e iniciar un periodo de consulta pública de 60 días. El aviso de propuesta normativa (NPRM) define cómo podrían operar los emisores de stablecoins de pago bajo supervisión federal o, alternativamente, dentro de regímenes estatales que cumplan los criterios exigidos, pasando del diseño legislativo a la ejecución regulatoria. Modelo de doble vía con límites estrictos La propuesta se articula en un sistema de dos carriles. Los emisores con menos de 10.000 millones de dólares en circulación podrían optar por la supervisión estatal, siempre que esos marcos se consideren "sustancialmente similares" a los estándares federales. El Tesoro subraya que esa similitud no implica margen en las salvaguardas esenciales: los regímenes estatales deben "igualar o superar" los requisitos federales en áreas como el respaldo de reservas, el cumplimiento contra el blanqueo de capitales y las protecciones al consumidor. En la práctica, se fija un suelo federal y se permite una personalización limitada a nivel estatal en aspectos como el capital, siempre que el resultado sea igual de exigente. Transición automática hacia supervisión federal El esquema incorpora un umbral estructural. Cuando un emisor supere los 10.000 millones de dólares en oferta, iniciaría la transición hacia la supervisión federal, con la Office of the Comptroller of the Currency (OCC) como regulador principal. El texto vincula de forma reiterada el estándar federal a las reglas e interpretaciones de la OCC, apuntando a una senda en la que los emisores de mayor tamaño acabarán bajo un marco nacional unificado. El resultado es un modelo escalonado: los emisores pequeños pueden operar bajo regímenes estatales, pero el crecimiento los conduce a la supervisión federal. Freno al arbitraje regulatorio Uno de los objetivos centrales es evitar la fragmentación normativa. Al exigir que los regímenes estatales se alineen estrechamente con los estándares federales, el Tesoro busca eliminar el incentivo a elegir jurisdicciones más laxas. Las normas estatales deben mantenerse coherentes con la legislación federal y no pueden rebajar protecciones clave como la composición de las reservas o la frecuencia de la información divulgada. Cualquier desviación que debilite estos estándares no superaría la prueba de "similitud sustancial". Las stablecoins se acercan a una supervisión de corte bancario La propuesta refuerza la tendencia a tratar las stablecoins como infraestructura financiera y no como activos experimentales. Las exigencias sobre custodia, tratamiento en insolvencia y supervisión se aproximan a salvaguardas propias de la banca tradicional, incluida la prioridad de los tenedores de stablecoins en escenarios de insolvencia. Con este NPRM, el Tesoro sienta las bases de un mercado de stablecoins regulado y escalable que pretende equilibrar innovación y protección sistémica. Resumen final La propuesta del Tesoro establece un suelo federal que limita la flexibilidad a nivel estatal y reduce el riesgo de arbitraje regulatorio. Los emisores más pequeños podrán operar bajo regímenes estatales, pero al superar los 10.000 millones de dólares es probable que pasen a supervisión federal bajo la OCC.