SpaceX registra su salida a bolsa: busca captar 80.000 millones de dólares, acumula pérdidas de 41.300 millones y acelera su apuesta por la IA
SpaceX ha presentado oficialmente ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) su folleto S-1 para salir a bolsa. La compañía pretende cotizar de forma simultánea en Nasdaq y Nasdaq Texas bajo el símbolo "SPCX". El documento, de cerca de 200.000 palabras, ofrece por primera vez una fotografía financiera completa del grupo fundado en 2002 y de sus negocios integrados —satélites, redes sociales e inteligencia artificial— que Elon Musk ha ido reuniendo bajo un mismo paraguas.
El expediente llega en un momento en el que convergen tres catalizadores que han reactivado el interés del mercado: el tamaño de la operación, el tirón del relato de IA y el repunte del mercado de OPV tras años de enfriamiento.
Una OPV que aspira a batir todos los récords
El mayor precedente sigue siendo Saudi Aramco: en diciembre de 2019 debutó en la bolsa saudí, captó 25.600 millones de dólares y, tras el "greenshoe" del mes siguiente, elevó el total a 29.400 millones, un récord histórico.
Según Fortune, citando a The Wall Street Journal, SpaceX busca recaudar en torno a 80.000 millones de dólares, lo que implicaría una valoración aproximada de 1,7 billones de dólares. El folleto, como es habitual en esta fase, no incluye aún el número de acciones ni el precio de la oferta: los campos relativos al rango por acción y al importe definitivo quedan pendientes del "roadshow" y del proceso de fijación de precio. De confirmarse una valoración de 1,7 billones, SpaceX se situaría entre las diez cotizadas más valiosas del mundo.
"El show de Elon": control casi absoluto
El protagonismo del folleto recae en Musk, que figura como fundador y, a la vez, CEO, CTO y presidente. La documentación describe un control total de la compañía: Musk concentraría alrededor del 85% del poder de voto gracias a acciones especiales Clase B. El texto afirma que tendrá "derecho a controlar el resultado de las cuestiones que requieran aprobación de los accionistas, incluida la elección de todos los consejeros".
El Financial Times detalla además medidas singulares para reforzar ese control. El consejo habría concedido recientemente a Musk dos grandes paquetes de acciones Clase B con supervoto —1.300 millones de acciones, con 10 votos por título— que se liberarían por tramos al cumplirse hitos: objetivos de capitalización bursátil, la construcción de un gran centro de datos de IA en órbita o el establecimiento de una colonia permanente en Marte de al menos un millón de residentes. Al tratarse de acciones restringidas y no de opciones o RSU, el diario subraya que Musk podría ejercer de inmediato el derecho de voto durante su permanencia en SpaceX.
La arquitectura de gobierno eleva aún más la barrera: Musk solo podría ser destituido como presidente o CEO por mayoría de los accionistas Clase B, y él controla el 93,6% de esas acciones. Tras la salida a bolsa, SpaceX pasaría a ser una "controlled company" según las normas de Nasdaq y prevé acogerse a exenciones de gobierno corporativo, entre ellas la obligación de que la mayoría del consejo sea independiente.
Crecen los ingresos, se amplían las pérdidas: Starlink sostiene, la IA consume
El S-1 también publica por primera vez las cifras agregadas del grupo y dibuja un patrón de crecimiento con pérdidas en aumento. En 2025, los ingresos combinados alcanzaron 18.674 millones de dólares, un 33% más que los 14.100 millones de 2024. Al cierre del 31 de marzo de 2026, el "déficit acumulado" ascendía a 41.300 millones de dólares. La pérdida neta del primer trimestre de 2026 fue de 4.270 millones, muy por encima de los 528 millones del mismo periodo del año anterior. En 2025, la pérdida operativa fue de 2.589 millones, mientras que el EBITDA ajustado se mantuvo positivo en 6.584 millones.
Starlink, el motor de caja
El negocio de conectividad —con Starlink como pieza central— aparece como el principal soporte de la valoración y el motor financiero del grupo. A 31 de marzo de 2026, Starlink tenía desplegados aproximadamente 9.600 satélites de banda ancha y móviles en órbita baja (LEO) y atendía a unos 10,3 millones de abonados en 164 países, regiones y mercados.
En 2025, la conectividad generó 11.387 millones de dólares de ingresos y 4.423 millones de beneficio operativo, con crecimientos interanuales del 49,8% y del 120,4%, respectivamente. Fortune señala que este negocio aporta más de dos tercios de los ingresos de SpaceX y que obtuvo 1.200 millones de beneficio en el trimestre más reciente.
La IA, el gran sumidero de inversión tras integrar xAI
Tras la fusión, las pérdidas de xAI se consolidan directamente en las cuentas de SpaceX. En 2025, la unidad de IA ingresó 3.201 millones de dólares, pero registró una pérdida operativa de 6.355 millones, reflejo de una fase temprana y de una inversión intensiva. Solo en el primer trimestre de 2026, el capex de la división de IA ascendió a 7.723 millones.
El Financial Times interpreta el folleto como una señal de que el conglomerado de Musk —de cohetes a IA— se ha convertido, en gran medida, en una apuesta masiva por la inteligencia artificial. Musk sitúa el mercado potencial de la IA en hasta 26,5 billones de dólares, por encima del mercado conjunto de Starlink y las operaciones espaciales, que estima en 2 billones. Aun así, el documento reconoce que SpaceX va por detrás de líderes como OpenAI, Anthropic y Google.
Un ingreso inesperado: alquiler de capacidad de cómputo a Anthropic
El folleto destapa una operación llamativa: la monetización de capacidad de computación excedentaria. Según el S-1, en mayo de 2026 SpaceX firmó acuerdos de servicios en la nube con Anthropic, organización sin ánimo de lucro de investigación en IA, para darle acceso a la capacidad de dos centros de datos emblemáticos, COLOSSUS y COLOSSUS II.
Anthropic pagará 1.250 millones de dólares al mes hasta mayo de 2029, con tarifas reducidas durante la fase de ramp-up en mayo y junio de 2026. Cualquiera de las partes puede rescindir con 90 días de preaviso. El Financial Times estima que, anualizado, el pago rondaría 15.000 millones de dólares y que el valor total podría alcanzar 45.000 millones hasta mayo de 2029, por encima de las inversiones en hardware. El propio diario subraya la paradoja: arrendar cómputo a un competidor directo pondría de relieve la limitada tracción de Grok, el chatbot de Musk. Para Fortune, la operación ilustra tanto la diversificación de ingresos como la naturaleza interdependiente y de alto riesgo del sector.
De la Tierra a la órbita: centros de datos espaciales y Starship como llave
La visión que acompaña al registro es ambiciosa: llevar la computación al espacio. SpaceX plantea lanzar una constelación de centros de datos orbitales alimentados por energía solar y refrigerados por el vacío espacial. La computación de IA en órbita sería el primer paso, con oportunidades también "en la Luna y Marte". Los documentos anticipan que el despliegue de satélites de computación orbital podría arrancar ya en 2028.
Estas ambiciones dependen del éxito del cohete Starship, descrito por medios extranjeros como una nave reutilizable más alta que un edificio de 35 plantas. SpaceX afirma haber dominado el mercado de lanzamientos: desde 2023, habría representado más del 80% del peso total de satélites y carga puestos en órbita a nivel mundial cada año.
Efecto riqueza para ejecutivos e inversores
Si la compañía alcanza una valoración de 1,75 billones de dólares, la OPV dispararía el valor de las participaciones de directivos e inversores. La presidenta Gwynne Shotwell y el CFO Bret Johnsen superarían cada uno los 1.000 millones de dólares en valor de acciones. Antonio Gracias (Valor Equity Partners), aliado histórico de Musk y consejero, posee 503 millones de acciones a través de varios fondos, con un valor potencial superior a 70.000 millones. Luke Nosek, cofundador de PayPal y Founders Fund y miembro del consejo desde 2008, tendría una participación valorada en torno a 5.000 millones.
El mayor beneficiado sería Musk. Según el Financial Times, posee 5.100 millones de acciones consolidadas, alrededor del 41% del capital, con un valor potencial próximo a 700.000 millones. Una salida a bolsa exitosa podría convertirle en el primer billonario de un billón.
El folleto también revela por primera vez la posición en bitcoin de SpaceX: 18.712 BTC a 31 de marzo de 2026. TradingKey, citando datos de CoinGecko, sitúa a SpaceX como el 11º mayor tenedor institucional de bitcoin, por delante de cotizadas como Tesla y Coinbase, aunque muy lejos de Strategy (MSTR), con más de 840.000 BTC.
En materia de lock-up, la norma habitual en OPV es de 180 días. El Financial Times afirma que Musk ha aceptado 366 días, el doble de lo estándar. Algunos accionistas relevantes aplican condiciones similares, mientras que otros podrán vender tras el periodo de 180 días.
Goldman Sachs lidera la colocación, según el Financial Times, por delante de Morgan Stanley, JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America y UBS, en un sindicato de 23 entidades. Los minoristas podrán acceder a una parte de las acciones a través de canales como Charles Schwab, la división de corretaje de Fidelity y Robinhood.
Riesgos y controversias: gobierno corporativo, conflictos y regulación
El S-1 dedica 37 páginas a factores de riesgo, con foco en la concentración de poder en Musk y en posibles conflictos de interés. Un ejemplo concreto: SpaceX habría comprado el año pasado Cybertrucks de Tesla por 131 millones de dólares a precio minorista, sin descuento. El Financial Times estima que equivale a unas 1.500 unidades de un vehículo de ventas decepcionantes, y lo presenta como indicio de flujos potenciales hacia otras empresas de Musk en ausencia de supervisión independiente.
Además, tras incorporar la plataforma social X y el laboratorio de IA xAI, el perímetro de riesgos abarca ámbitos muy distintos: desde regulación intensa hasta riesgos propios del espacio, como radiación solar y cósmica, basura orbital y lesiones o muerte de personal.
Qué vigilar de cara al debut
Con el folleto ya público, SpaceX marca lo que Fortune describe como el primer gran hito del mercado de OPV tras años de debilidad. La publicación señala que el debut podría producirse tan pronto como en junio y que podría abrir una cadena de grandes salidas a bolsa ligadas a la IA, con OpenAI y Anthropic en la recámara.
De cara a la colocación, el mercado aún debe despejar varias incógnitas: el número final de acciones y el precio, si la caja de Starlink sostiene el relato de valoración, a qué ritmo convergen las pérdidas del negocio de IA y si el modelo de gobierno altamente concentrado genera fricciones durante el "roadshow". El folleto ya está sobre la mesa; la historia de verdad empieza ahora.
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