Kevin Warsh asume como 17º presidente de la Fed con la inflación aún elevada y los mercados en vilo

Según CoinDesk, Kevin Warsh ha jurado el cargo como 17º presidente de la Reserva Federal de EE. UU., relevando a Jerome Powell. El relevo llega en un contexto de inflación persistentemente por encima del objetivo, encarecimiento de la energía y un mercado que vuelve a replantearse el rumbo de los tipos de interés. El informe subraya que la inflación de EE. UU. se situó en abril en el 3,8%, todavía claramente por encima de la meta de la Fed. A esto se suma el repunte del precio de la gasolina: datos de AAA sitúan la media nacional en 4,55 dólares por galón, lo que aumenta la presión sobre el gasto energético de los hogares. Los conflictos que implican a Israel e Irán también están elevando la volatilidad en los mercados energéticos y reforzando las tensiones inflacionistas. Las actas más recientes de la Reserva Federal reflejan un tono más prudente sobre la evolución de la inflación. Los responsables no descartan adoptar una postura más restrictiva si las presiones sobre los precios persisten. En paralelo, la valoración del mercado se ha movido: según comentarios recogidos en el reportaje, los inversores asignan ahora una probabilidad del 43% a otra subida de tipos antes de 2027, cerca de los máximos de los últimos meses. Esta lectura choca con declaraciones previas de Trump, que había expresado su deseo de que el nuevo presidente respaldara recortes. El nombramiento también reaviva el debate sobre la independencia del banco central. Warsh fue propuesto por el presidente Trump y el acto de toma de posesión se celebró en la Casa Blanca. Trump, presente en la ceremonia, afirmó que esperaba que Warsh actuara con independencia y lo describió como un posible candidato a convertirse en uno de los presidentes de la Fed más poderosos de la historia de EE. UU. La reacción demócrata fue inmediata. La senadora Elizabeth Warren declaró tras la ceremonia que la credibilidad de Warsh ya quedaba dañada al asumir el cargo y lo acusó de estar excesivamente alineado con Trump. También cuestionó sus acuerdos de inversión privada, señalando que no habría revelado el origen de una inversión de 100 millones de dólares ni los intereses financieros vinculados. La controversia sobre la autonomía de la Fed ya había aflorado durante las audiencias de confirmación. Varios legisladores demócratas indicaron que Warsh evitó responder en abril a preguntas sobre si Trump perdió las elecciones de 2020, lo que aumentó las dudas sobre su capacidad para mantener la independencia de la política monetaria bajo presión política. En sus primeras palabras como presidente, Warsh afirmó que impulsará reformas en la Reserva Federal y sostuvo que, con una gestión adecuada de las políticas, la inflación debería moderarse, el crecimiento podría fortalecerse y la renta disponible real de los hogares mejoraría. No ofreció, eso sí, una trayectoria clara de tipos en el día de su investidura. Para el mercado, los próximos datos de inflación y empleo, junto con su primera reunión del FOMC como presidente, serán referencias clave para calibrar el rumbo. En la Fed tampoco hay consenso sobre el siguiente paso: las actas apuntan a que algunos responsables quieren retirar la frase de que "el próximo movimiento es más probable que sea un recorte", mientras otros consideran que todavía hay margen para bajar tipos si la inflación sigue acercándose al objetivo o si el mercado laboral se debilita. El primer desafío de Warsh será construir un consenso interno en un entorno de inflación alta, presión política y división en los mercados. Sus decisiones iniciales marcarán la percepción sobre si la Fed mantendrá los tipos, girará hacia recortes o volverá a contemplar un endurecimiento.