Kevin Warsh toma posesión como presidente de la Fed con inversiones en criptoactivos
Kevin Warsh juró el cargo como 17.º presidente de la Reserva Federal el 22 de mayo de 2026 en una ceremonia en la Casa Blanca, donde el juez del Tribunal Supremo Clarence Thomas le tomó juramento. El acto pone fin a un proceso de nominación de varios meses, iniciado en enero y cerrado con una confirmación en el Senado siguiendo líneas partidistas el 13 de mayo.
La llegada de Warsh marca un hito en los 113 años de historia de la Fed: ha declarado inversiones en más de 30 proyectos de criptomonedas. Su cartera, valorada entre 131 millones de dólares y más de 209 millones de dólares, incluye posiciones en Solana y una participación directa en un ETF de bitcoin al contado. Es la primera vez que un presidente en ejercicio de la Fed reconoce una exposición tan directa al mercado cripto.
Un exgobernador que vuelve con otro enfoque
Warsh no es un desconocido en la Reserva Federal. Formó parte del Consejo de Gobernadores entre 2006 y 2011, un periodo que abarcó lo peor de la crisis financiera global. Su mandato como presidente será de cuatro años y completará un total de 14 años como gobernador.
En las audiencias de confirmación, Warsh expresó una idea impensable para un candidato a presidir la Fed incluso hace cinco años: los activos digitales, dijo, ya están integrados en el tejido de la industria de servicios financieros de Estados Unidos.
Qué implica su cartera cripto
Las posiciones declaradas abarcan más de 30 proyectos de activos digitales. Las tenencias en Solana y la participación en un ETF de bitcoin al contado son las más destacadas, aunque la amplitud de la cartera apunta a una implicación activa en el sector, más allá de mantener bitcoin como cobertura.
Bajo la presidencia anterior, con Jerome Powell al frente, la Fed mantuvo una postura entre la prudencia y el escepticismo abierto hacia las criptomonedas. Powell insistió en la necesidad de un marco regulatorio cuidadoso y, durante su etapa, el banco central supervisó varias actuaciones de cumplimiento de alto perfil y restricciones bancarias que complicaron el acceso de las empresas cripto a la infraestructura financiera tradicional.