Bitcoin sigue encajonado entre 60.000 y 70.000 dólares: volatilidad contenida y sin catalizadores

Bitcoin continúa moviéndose dentro de un amplio rango de 60.000 a 70.000 dólares. El mercado al contado empieza a mostrar señales incipientes de acumulación, y el segmento de derivados ya habría completado su "reset": menor volatilidad, interés abierto más equilibrado y un posicionamiento menos direccional. Aun así, la ausencia de un catalizador claro mantiene la confianza limitada y reduce las opciones de una ruptura sostenida. En cadena: el lastre de la oferta comprada por encima de 80.000 dólares Los datos de URPD reflejan una fuerte concentración de oferta entre 80.000 y 126.000 dólares. Ese bloque, hoy en pérdidas no realizadas, actúa como techo potencial: para absorberlo, el mercado podría necesitar un descuento de precio más profundo o un periodo prolongado de redistribución hacia manos con mayor convicción. El indicador "Total Supply in Loss" (media móvil simple de 30 días) se sitúa cerca de 8,4 millones de BTC, lo que sugiere que entre 8 y 9 millones de monedas han permanecido en pérdidas durante el último mes. Por magnitud y por nivel de precio relativo dentro del ciclo, el contexto se asemeja al segundo trimestre de 2022. En aquel episodio, la normalización llegó cuando la oferta en pérdidas se comprimió desde más de 8 millones hasta alrededor de 5 millones de BTC, lo que implicó la redistribución de unas 3 millones de monedas. Para seguir el ritmo de esa redistribución, el informe observa la métrica "Long-Term Holder Realized Loss", que captura las pérdidas realizadas de inversores con más de seis meses de tenencia que venden por debajo de su coste. Su media móvil de 30 días ha subido de forma sostenida desde noviembre de 2025 y ronda los 200 millones de dólares diarios, señal de capitulación activa. Un descenso por debajo de 25 millones de dólares al día se considera un umbral clave que históricamente ha acompañado la formación de suelos. Fuera de cadena: mejora tímida en la demanda y compras corporativas más concentradas En el mercado al contado aparecen indicios de estabilización. La media móvil de 30 días del "Coinbase spot cumulative volume differential" ha pasado levemente a positivo, tras registrar valores negativos prolongados en enero y a comienzos de febrero. La lectura sugiere que los compradores empiezan a absorber presión vendedora, aunque el repunte sigue siendo modesto y está por debajo de lo habitual en fases de suelo sostenido. En los flujos de tesorería corporativa, la actividad se ha vuelto más desigual. Marathon habría distribuido aproximadamente 15.000 BTC, destacando como ejemplo de reducción de exposición. En sentido contrario, Strategy aparece como el único comprador institucional que mantiene adquisiciones de gran escala de forma constante. El resultado es un soporte corporativo menos amplio y más dependiente de un participante dominante. Derivados: prima direccional neutral, volatilidad implícita a la baja y sesgo defensivo En los perpetuos, la prima direccional se ha comprimido hacia niveles casi neutrales, ligeramente por debajo de cero (suma a 30 días). El movimiento apunta a cierre de apalancamiento largo y reaparición de interés corto, con un mercado de futuros más equilibrado y prudente, pero con menor convicción. En opciones, la estructura temporal de la volatilidad implícita se ha suavizado, liderada por los vencimientos cortos. La volatilidad implícita at-the-money a una semana se sitúa en el 51%, frente al 49% en el tramo de tres meses; el vencimiento a seis meses marca el 49,8%, evidenciando una curva comprimida. El mercado descuenta un entorno más calmado a corto plazo, mientras la incertidumbre se desplaza hacia plazos más largos. El sesgo (25-delta skew, puts menos calls) vuelve a inclinarse hacia la protección bajista. La semana pasada, el skew a 1 semana alcanzó un máximo mensual del 22,7% antes de retroceder. En plazos más largos se mantiene elevado: 17,4% a 1 mes y 13,2% a 6 meses. La divergencia sugiere que, aunque la estabilización del precio reduce coberturas inmediatas, persiste la demanda defensiva en horizontes medio-largos. La lectura de gamma añade un punto de fragilidad: se acumula gamma negativa por debajo del precio, desde 68.000 hasta más de 50.000 dólares. Esto implica compras de puts bajo el nivel actual y obliga a los creadores de mercado a cubrirse en sentido contrario, lo que podría amplificar la caída si el precio entra en esa zona. Con la liquidez aún fina tras el vencimiento del 27 de marzo, una presión vendedora relativamente pequeña podría acelerar el movimiento y reabrir el riesgo de volver a testear 60.000 dólares, el mínimo del episodio de ventas del 5 de febrero. Otro elemento relevante es que la volatilidad implícita sigue por encima de la realizada. En el frente de la curva, la volatilidad realizada a 1 semana es del 38% y la implícita a 1 semana del 49%, con una brecha de 11 puntos porcentuales que se ha mantenido durante más de tres semanas. Esta prima persistente indica que el mercado sigue poniendo precio al riesgo pese a la falta de dirección. Conclusión Bitcoin permanece atrapado entre 60.000 y 70.000 dólares. Hay señales iniciales de estabilización, pero no suficiente impulso para una ruptura clara. En cadena, la oferta en pérdidas sigue elevada y la capitulación de los tenedores a largo plazo no se ha apagado del todo. Al mismo tiempo, la mejora del contado sugiere que los vendedores ya no dominan por completo. En el plano offchain, el apalancamiento en perpetuos se ha reajustado, la volatilidad implícita se ha moderado y la estabilidad del posicionamiento de los creadores de mercado ha mejorado, mientras las compras corporativas se han estrechado y concentrado. El cuadro apunta más a una fase de redistribución que a un nuevo tramo de tendencia. Hasta que aumente de forma más convincente la demanda al contado y se despeje el bloque de oferta por encima de 80.000 dólares, lo más probable es que el rango siga siendo la característica dominante del mercado.