El Banco Nacional Checo estudia destinar el 1% de sus reservas a bitcoin

Según CoinDesk, el gobernador del Banco Nacional Checo, Ales Michl, ve con buenos ojos invertir el 1% de las reservas del banco central en bitcoin. Defiende que la criptomoneda podría mejorar la rentabilidad sin elevar el riesgo y subraya su baja correlación con activos tradicionales como los bonos, un argumento recurrente cuando los bancos centrales valoran diversificar. El interés no se limita a declaraciones: la institución ya gestiona una cartera experimental de activos digitales de 1 millón de dólares, separada de las reservas principales. Michl planteó desde enero de 2025 elevar la asignación a bitcoin hasta el 5%, aunque la propuesta más reciente, del 1%, se interpreta como una cifra más asumible para un consejo que se ha mantenido prudente. De aprobarse, la República Checa sería el primer banco central europeo en mantener bitcoin, un paso que podría aumentar la presión sobre otros países de la UE pese a la oposición expresada por la presidenta del BCE, Christine Lagarde. En el mercado de predicción sobre si bitcoin alcanzará los 200.000 dólares antes del 31 de diciembre de 2026, la probabilidad se sitúa en el 4,7% (opción "Sí"). La semana ha transcurrido sin grandes oscilaciones; el movimiento más relevante se produjo a las 12:16, con una caída de 45 puntos. Se estima que hacen falta 5.264 dólares para mover la probabilidad 5 puntos, una señal de baja liquidez, en un entorno donde el volumen diario de USDC apenas alcanza los 280 dólares. A 4,7 centavos por participación, la opción "Sí" pagaría 1 dólar si bitcoin llega a 200.000 dólares a finales de 2026, lo que implicaría un retorno potencial de 21,3 veces. Para que ese escenario gane tracción, el mercado apunta a dos catalizadores: que más bancos centrales adopten un enfoque similar al checo o que se produzca un avance regulatorio de gran calado. Conviene seguir de cerca cualquier anuncio y posibles cambios de política del BCE, así como la evolución de la correlación de bitcoin con los activos tradicionales. Un giro en esas dinámicas podría modificar las estrategias de los bancos centrales y, con ello, influir en el propio mercado de bitcoin.