El cobre se encamina a un déficit estructural por límites físicos y geológicos
El análisis sostiene que el cobre se dirige hacia una escasez estructural de largo plazo impulsada por límites físicos, restricciones geológicas y la falta de sustitutos viables en aplicaciones clave. La demanda se acelera por el auge de motores para vehículos eléctricos, la automatización industrial y los centros de datos de IA con refrigeración líquida. Al mismo tiempo, la caída de las leyes del mineral, los plazos de 10–15 años para nuevos proyectos y un reciclaje de chatarra que ya habría tocado su techo económico estrechan la oferta. A comienzos de 2026 ya se observó un déficit mensual de cobre refinado de -145,000 toneladas, según el propio análisis.