La OPV de SpaceX deja al pequeño inversor sin voto ni demanda y con límites de venta
El artículo sostiene que el diseño de la OPV de SpaceX presenta graves carencias de gobierno corporativo: los accionistas carecen de voto efectivo, no pueden demandar y afrontan restricciones estrictas para vender. También cuestiona que Nasdaq y otros proveedores de índices incorporaran el valor de forma anticipada, antes del habitual periodo de “seasoning”. Además, afirma que Goldman Sachs y Morgan Stanley, como bancos líderes, aceptaron una comisión de colocación de 0.7% y cedieron poder en la fijación del precio. El caso, según el texto, alimenta dudas regulatorias sobre la elaboración de índices, la diligencia de la banca de inversión y la equidad del mercado.